
Quítele el automático señor Presidente
Alguien tiene que decirle al presidente de la República, Dr. Leonel Antonio Fernández Reyna, que no tiene derecho constitucional para insultar la inteligencia de la sociedad dominicana. A menos que tenga una confusión conceptual y su batallón de aduladores le hayan hecho creer que es una lumbrera rodeado de tarados mentales. Se equivocó.
Ha resultado frustratorio que ante la presión social para que el presidente hable en momentos en que sobre el país se cierne otro desastre económico, el mandatario quisiera disipar las expectativas creadas, con una "rueda de prensa" manipulada, excluyente y desviacionista, para decir que será después cuando expondrá los planes de contingencia, mientras se concentraba en venderse como el adalid internacional de una yihad de países consumidores de petróleo.
El momento de gobernar en los medios dejando las instituciones vegetando ha pasado, y no basta ya de apoyarse en exhibiciones públicas para "hacerse la foto" como si el problema nacional fuera un asunto de "postalitas", mientras se coloca un letrero en el pasillo de Palacio que reza "los problemas nacionales se detienen a la puerta de mi despacho".
El presidente debe gobernar, pues para eso se le reeligió y se le permitió la inusitada concentración de poderes de que dispone. No bastan las frases publicitarias de que en "buenas manos está el volante", "las sabias estrategias", "ni la mano diestra". Es tiempo que lo demuestre, abandonando el papel de "maquillista de la crisis" quitando el piloto automático a un gobierno fosilizado por la apatía y asumiendo él directamente el control del Estado, con ejecutorias claras y en todos los órdenes que vayan más allá de la mera vitrina del poder que tanto le gusta.
Un verdadero estadista le hubiera pedido tiempo y ayuda a la sociedad para quitarse la camisa de fuerza que se diseño él mismo, confesando que se encuentra atrapado, en el caso del petróleo que tantas veces mencionó, entre la responsabilidad pública de aligerar a la nación la carga de impuestos de los hidrocarburos... y la ambición administrativa que hace del Estado un empresario.
Debió admitir que el aumento sistemático del barril de petróleo constituye una reformulación fiscal constante y que por tanto no se necesita de otra reforma tributaria. Recuérdese que la última "Rectificación fiscal" fue para levantar 35 mil millones, pero ahora, aunque el presupuesto actual contemplaba 38 mil millones de ingresos por concepto de hidrocarburos, la realidad a fin de año el gobierno se habrá buscado por ese concepto más de 90 mil millones. El problema de este gobierno ha sido ese, precisamente.
Un gobierno fiscalista desentendido de la producción nacional, manejado por tres funcionarios con una visión monetarista del Estado, mientras el presidente se dedica a la pompa, protocolo y vanidad del poder. No interesa más nada, el resto de las instituciones se convierten en parcelas del Comité Político del PLD para que cada titular haga lo que le dé la gana.
Quitarle el piloto automático es difícil porque el óxido ha atascado la palanca, pero es necesario que Leonel Fernández, como un verdadero mandatario recoja el poder derramado en todo el oficialismo. Debe emplearse a fondo para aumentar la producción nacional, dejarse de cuentos y promover una política de ahorro, imponer una austeridad que la sociedad pide a gritos, ver quien le echó agua a la leche, de dónde salió el contrato del hotel Montaña, que está pasando con el edificio del Banco Agrícola, tomar iniciativas concretas para mejorar el suministro de agua que se hace cada vez más escasa, resolver el problema eléctrico, etc, etc, etc, etc, etc.
Basta de dar la impresión de que el gobierno solo está ahí para construir metros y gastar dinero. Debe quitarle el piloto automático al avión del Estado... a menos que se sienta inseguro de contar con la pericia de pilotear con sus propias manos. De ser así, lamentablemente... es para abajo que vamos.