Los patronatos que antes tenían la responsabilidad de administrar los estadios de béisbol profesional en el país, constituyen una necesidad para esas instalaciones.
Los patronatos que antes tenían la responsabilidad de administrar los estadios de béisbol profesional en el país, constituyen una necesidad para esas instalaciones.
Esos organismos, que desaparecieron con el decreto presidencial que derogó los mismos y el cual fue emitido en el primer período de gobierno del actual presidente Fernández, son los únicos que garantizan el buen estado y cuidado de los estadios. Un buen cuidado de esos estadios ahorraría, como lo hizo antes, millones de pesos al fisco, en sus anuales reparaciones, antes del inicio del torneo de béisbol profesional.
Entonces, ¿Por qué no revivirlos?
Parecería que existe algún interés, particular o de un colectivo, para que no se pongan en funcionamiento los patronatos.
¿Qué perjuicio podría tener una medida así?
En todas partes del mundo los estadios deportivos se usan para el montaje, por ejemplo, de espectáculos artísticos, religiosos, y en algunos lugares hasta para los políticos.
Sin embargo, en las naciones que tal ocurre y existe un mínimo de organización y respeto por los bienes del Estado, quienes organizan esos eventos extradeportivos, tienen que ofrecer unas garantías por posibles daños.
Así mismo, existe un organismo vigilante, alerta, preocupado porque esos daños no se produzcan.
En nuestro país, todo luce indicar que un organismo como ese no existe.
Al paso de los años y desde su creación, en 1975, la Secretaría de Deportes ha dado muestras sobradas de incapacidad en el mantenimiento de las instalaciones deportivas.
Si quiere una prueba, de una vuelta por las instalaciones que fueron construidas en el país para los Juegos Panamericanos del 2003, en el Parque del Este, en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, y otros litorales.
Y no sólo es en el caso del deporte que el Estado es malo en eso de darle mantenimiento a las instalaciones.
Observe los hospitales, las instalaciones para espectáculos artísticos, como el Palacio Nacional de Bellas Artes.
Si existen personas y entidades, como los dueños de equipos de béisbol profesional en el país y la liga que los aglutina, dispuestas a ofrecer el delicado servicio de administrar nuestros estadios de béisbol profesional, por qué negárselo...cosas veredes Sancho, cosas veredes.
Las fotos que ilustran este artículo muestran el proceso de reparación al cual es sometido en la actualidad el Estadio Quisqueya, el cual sufrió severos daños con el montaje de varios espectáculos artísticos, durante lo que va del año 2008.