La reciente encuesta de la Penn/Schoen, que otorga un 50% de las simpatías al presidente Fernández; 35 a Miguel Vargas Maldonado, y 11 a Amable Aristy Castro ha tenido un efecto de sorpresa y desmitificación. No se sabe quien debe celebrar o preocuparse. La encuesta echa por tierra la percepción de que la candidatura de Leonel Fernández es imbatible y de que las posibilidades de Miguel vargas Maldonado de derrotarlo son escasas.
Cómo es posible que Leonel Fernández, presidente de la República, gran carisma, excelente comunicador y con todos los recursos del poder aplicados a su reelección, apenas aventaje con un 15% a Miguel Vargas Maldonado, un candidato a quien han tratado de descalificar con el caso Marbella, de quien se ha dicho que no tiene discurso, que carece de oferta electoral y que su campaña no arranca.
Leonel Fernández tiene su campaña en marcha hace tiempo, pero entrando en el tercer año de gestión, cuando tradicionalmente se manifiesta el desgaste de los presidentes criollos. Basta recordar como la figura de Hipólito Mejía se derrumbó en su último año de gobierno. ¿Qué pasará entonces cuando Miguel Vargas Maldonado, luego de conformar su equipo y definir su estrategia de campaña, abra fuego con el apoyo de una infantería perredeísta que se reputa como la más numerosa?
El sondeo no establece una definición clara acerca de una victoria en primera vuelta, pues el presidente Fernández raya el 50%. Entonces cobraría importancia el PRSC que podría ser determinante en una segunda vuelta. Esto pondría a Amable Aristy Castro en la cómoda posición de negociar con el mejor postor.
Ciertamente, la encuesta de la PS replantea la percepción que teníamos de las posibilidades electorales de los partidos en el marco de que ciertamente "hoy no es ayer".