Ningún porcentaje del petróleo que se consume en la República Dominicana es producido por el mismo país.
ADYS TIBOCHA S.
Ningún porcentaje del petróleo que se consume en la República Dominicana es producido por el mismo país. Alrededor de 165 mil barriles de este recurso son consumidos diariamente, e importados desde México y Venezuela, quienes por medio de montos preferenciales suplen la isla, del crudo y de sus derivados, a través del Acuerdo de San José y Petrocaribe, respectivamente.
Dado que el petróleo es un recurso natural no renovable y que sus precios varían continuamente, este mercado no es igual al de cualquier otro producto y, sin embargo, tiene un alto impacto en la economía mundial.
De acuerdo con esto, las reservas del elemento no se distribuyen equitativamente con las necesidades de su demanda. Actualmente, los principales países que representan la oferta del mercado son Arabia Saudita, Rusia, EEUU, Irán, China, México, Venezuela, Nigeria, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, en ellos se compone casi el 60% del comercio mundial del crudo. Por otro lado, países como la República Dominicana representan la parte de la demanda en el mercado global.
Con el Acuerdo de San José, firmado en 1980, tanto México como Venezuela se comprometieron a vender 160 mil barriles diarios a la región del Caribe a precios preferenciales, a cambio de facilidades crediticias para el intercambio comercial.
Veinticinco años más tarde, con la alianza Petrocaribe, Venezuela provee hasta 185 mil barriles diarios, proporcionando préstamos entre 17 y 25 años y con un 1% de tasa de interés, y con derecho a cancelar con bienes y servicios. Sin embargo, con respecto a los precios a los que el país obtiene el recurso, no existe mucha información. Según algunos "el petróleo y el tema es opacado por la prensa nacional".
Predecir el comportamiento del precio del petróleo es una tarea compleja de análisis, que solo algunos expertos pueden llevar a cabo. Sin embargo, algunos aspectos alrededor del tema son llamativos ante cualquier ojo despierto y ávido de respuestas.
Si el petróleo que consume la RD proviene de Petrocaribe y del Pacto de San José, cuyos precios es más económicos que en los otros países productores, entonces ¿por qué la fijación de los precios internos del combustible se hace de acuerdo al precio del crudo en Texas (que es el más alto)?
Una de las consecuencias directas de esta fijación son las contínuas alzas en los combustibles que se pueden ver claramente en el precio de la gasolina que alcanzaba, hasta el 13 de junio, RD$199.80 en la gasolina premium, RD$187.80 en la gasolina regular, RD$169.60 en el gasoil premium y RD$164.80 en el gasoil regular.
Los precios andan por las nubes y cada día ascienden más. La semana del 2 al 6 de junio, el barril de petróleo de Texas se encareció más de diez dólares (8,4 por ciento), y terminó la sesión a un precio récord de US$138.54 dólares el barril, mientras que la gasolina y el gasóleo establecieron también máximos históricos.
Es lógico pensar, entonces, que República Dominicana vende el petróleo como si lo comprara a Estados Unidos y no a Venezuela o México, lo que lo hace más caro. Sin embargo, el gobierno se ampara en la ley de hidrocarburos, una ley muy amplia, que no especifica en ningún sitio cuál debe ser el mercado por el que se establezca el valor de los carburantes internamente. Tal vez la solución se encuentre en sacar una cifra media entre el precio de West Texas, que es por el que se fija el precio del combustible, y el de Venezuela y México, que es el que compramos a tasa preferencial.
Para el gobierno, la ley 112-00 de Hidrocarburos tiene como objetivo principal el pago de la deuda externa; pero, para el otro lado de la balanza, dicha legislación representa el establecimiento de impuestos muy altos a los combustibles.
Es por esta razón que desde noviembre de 2000, cuando fue publicada por primera vez, ha sido punto de discordia entre la sociedad. Mientras que dicha ley continúe siendo tan amplia, las personas seguirán preguntándose el porqué de la fijación de precios con respecto a Texas y no con respecto a Venezuela o México, al mismo tiempo que crecerán las exigencias de una mayor transparencia en los aspectos que establecen el precio del petróleo en el país.