El engaño de las razas
Pues bien, Barack Obama logró por fin la nominación demócrata para las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Ahora sí comenzará de veras la leyenda: un negro que aspira a la presidencia de los Estados Unidos con reales posibilidades. Nada, que los norteamericanos deben estar felices, si tomamos en cuenta lo que les gusta el melodrama. Pero toda esta tensión en torno al color de la piel de Obama no demuestra sino cuánta tontería anda aún por esas calles del mundo. La pregunta sería: ¿es Obama otra cosa que un norteamericano promedio? ¿Se le podría considerar, por ejemplo, un africano? ¿Ha sido educado como un africano? Hijo de descendiente afro y blanca, Obama es un norteamericano igual que otro cualquiera. Ha sido criado y educado en la cultura de los Estados Unidos y reacciona como tal. Por otro lado, ¿se podría considerar a Hillary Clinton un ser diferente solo porque tiene la piel un poco más clara? No hace falta ni siquiera ponerse a investigar sus ancestros para saber que en este planeta de Dios nadie es otra cosa que el resultado de un montón de cruces raciales.
Cuidado con la leyenda
Estados Unidos es un país de inmigrantes, una nación hacia la cual ha convergido una enorme migración multirracial y multinacional. No hay que extrañarse entonces de que alguien con la piel un chin más oscura se haga con la presidencia, y eso por una razón simple: no ha sido elegido por prieto, sino porque ha elaborado un discurso basado en el cambio y en la necesidad de renovar un país con graves problemas desde cualquier punto de vista. Ahora, esa enorme diversidad de los Estados Unidos lo hace un país complicado y difícil, en el cual se mueven las tendencias más encontradas. La leyenda en torno a Obama, que amigos y enemigos seguirán tejiendo, puede ser en extremo peligrosa. Basta con que asuste a un temeroso o indigne a un loco o llame la atención de alguien con deseos de hacerse notar. No olviden que en el país del Norte todo es posible, que allí matan a líderes negros y matan a presidentes que se muestran demasiado inclinados al cambio. No es casual que muchos comparen a Obama con Kennedy. Una de las razones por las cuales se dice que balearon a Kennedy fue por su voluntad de dialogar con Fidel Castro. ¿Y no dice Obama que él conversaría con los enemigos de los Estados Unidos? Por ahora yo le aconsejaría al candidato demócrata no acercarse mucho a Dallas... por si acaso.