Las primarias de los tres partidos mayoritarios terminaron abriéndose la puerta hacia la campaña electoral. Sin embargo, lo importante es hacer un alto en el camino para evaluar el significado del proceso.
La realidad no puede ser más desconcertante. El discurso de Bosch de "vergüenza contra dinero" ha sido sepultado para dar paso de manera impúdica a la imposición de candidatos con dinero a granel.
En cada una de las convenciones de los tres partidos mayoritarios ganó el que hizo correr más dinero.
Hubo casos, como el de Danilo, en que se aplicaron los recursos del poder con fuerza excesiva. Como si se quisiera matar un águila a cañonazos.
Las primarias de los "tres grandes" demostraron la falta de escrúpulos de la política dominicana, la ausencia de ética y el asqueroso papel de corromper al pueblo explotando sus miserias, inculcándole la cultura de "dame lo mío... alante".
Esta práctica ha sido justificada por Amable Aristy Castro, quien declaró sin rubor que continuaría con su campaña de clientelismo y dádivas, porque "a la gente le gusta eso". Los otros políticos no son diferentes a Amable, sino que el presidente de la Liga fue más sincero que los demás. Si Pablo Escobar viviera y deseara poner un presidente de su conveniencia en la República Dominicana, tendría grandes posibilidades de lograrlo.