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Exilio, suicidio, presidio, delirio y martirio
por Juan Carlos Pichardo | Publicado  06/4/2008 | Opinión

No se trata de un trabalenguas ni de hacer una exposición gramatical de palabras que terminan de la misma manera.

A buenos entendedores pocas palabras bastan.

La historia política del Partido Revolucionario Dominicano ha sido un libro abierto donde cada uno de sus integrantes ha tenido la oportunidad de aprender de sus propios errores y sin embargo pareciera que muy pocos han leído.

En el año 1963 el profesor Juan Bosch trató, adelantándose al pensamiento que reinaba en la época, de consolidar una democracia participativa de amplios sectores de nuestra sociedad, la cual había quedado dividida por el régimen de Trujillo. Como hacer pensar a un joven que se había educado dentro del sistema, con una formación cuasi militar, y que no conocía otra formación doctrinaria al menos que no fuera militante clandestino de una agrupación de izquierda? Por mas que hayan querido endilgarle esa condición, Juan Bosch era mas progresista para esa época, que lo que fueron muchos en América Latina. Era muy rápida esa transición de pensamiento en un pueblo mayoritariamente pobre. Era un peligro dada la cercanía con Cuba. Ya Fidel había hablado de progreso años antes. Había que sacar al profesor y enviarlo lejos del país. Creemos que desde ese entonces quedarían marcadas todas las contradicciones de pensamiento partidario en ese sector.

¿Propiciar una revolución para restablecer el orden democrático que no fue llevada hasta sus últimas consecuencias debido a que sus principales protagonistas terminaron fuera del país y en el poder se instalaba otra persona. Era justo que después de ese sacrificio y al cabo de seis años quedaran divididos de la forma que lo hicieron?

¿Existía la necesidad de presionar de esa Manera a Don Antonio Guzmán?

¿Hubo razón mas que valedera para no honrar el acuerdo de Santiago?

¿Pudieron mas los intereses particulares que los partidarios?

¿Valió la pena una nueva reestructuración Constitucional para permitir la reelección por un período consecutivo?

¿En un partido llamado democrático había que expulsar a todo aquel que no estuviera de acuerdo con el planteamiento político de otro?

Esas preguntas deben ser contestadas de manera reflexiva por todos y cada uno de los dirigentes de ese partido.

Es cierto que la historia del pensamiento político es muy variada y no hay que tratar de ser filósofos de la materia, pero de haberse mantenido la coexión: A quien le hubiesen levantado la mano en el año 1996?

Aún queda mucho camino por recorrer, ojala alguien pueda quitar esas piedras del camino para que no tropiecen más.

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