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Nos vamos a extra inning con el último boletín
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por Juan Alfonseca
Publicado 05/13/2008
 

Crecimiento económico y encuestas con anabólicos


Nos vamos a extra inning con el último boletín

Crecimiento económico y encuestas con anabólicos

A pesar de lo que diga el oficialismo o el vocero de la JCE, el Dr. Castaños Guzmán, no es el primer boletín el que definirá los resultados de las elecciones sino el último.

De hecho, la JCE debe ser muy cuidadosa en ese tipo de pronósticos, a menos que esté preparada para un único boletín. La declaración es peligrosa porque la correlación de las simpatías se ha puesto volátil y por momentos no se sabe quién ganará. Lo que sí está claro es que el gobierno no está preparado para una derrota y que si no gana en primera vuelta el juego se irá a extra inning.

Pero colocándonos en el escenario de una victoria de Leonel, el fin de los comicios significará para él y su gabinete volver a tomar las riendas de la administración pública, después de haber dejado el gobierno funcionando en "piloto automático".

Pero Leonel ya no podrá seguir gobernando con la estrategica percepción inducida. En el frenesí de la campaña no nos percatamos de que la estabilidad económica se ha debilitado y solo se mantiene en pie con masivos anabólicos subsidiados.

A pesar de la cantaleta del "desastre del gobierno anterior" y a la maravillosa recuperación y progreso logrados, la situación imperante no tiene mucho que envidiarle al gobierno del PRD pasado.

La diferencia entre el gobierno pasado y el actual se acorta y en ese sentido, Bernardo Vega señala que: "Mantener los subsidios a los alimentos, gas, electricidad y gasoil sería volver a la política de déficits fiscales del gobierno de Hipólito Mejia". Así como Hipólito tuvo su Baninter, Leonel Fernández deberá enfrentar su "hoyo reeleccionista" que saqueó los fondos del presupuesto, destruyendo, como lo advirtiera Danilo Medina, la estabilidad macroeconómica del país.

El problema de Leonel Fernández en esta oportunidad, es que su modelo económico de inflación fiscal está agotado, pues no es posible continuar con la política de hacer una reforma fiscal anualmente en cada presupuesto. Sin embargo, otra reforma tributaria será de vida o muerte para un gobernante que se acostumbró a ingresos exagerados transfiriendo el dinero del bolsillo del contribuyente hacia las arcas de un Estado que se convirtió en el emirato fiscal del Caribe.

El ex gobernador del Banco Central, advierte que la intención de hacer los ajustes subiendo los impuestos para mantener los subsidios "tendría que enfrentar un sector privado muy agresivo, lo que lo obligaría a obtener recursos a través de endeudamientos externos comerciales masivos y no transparentes al estilo Hipólito lo que sería una tragedia".

Bernardo Vega hace el pronóstico de una crisis en el segundo semestre del año que determinará si el nivel de confianza en Leonel baja o sube, añadiendo que "la confianza es como la virginidad, que una vez se pierde no se puede recuperar".

Por más que se quiera negar, el gobierno de Leonel Fernández no renunciará a su modelo económico monetarista que descuidó la producción nacional para apoyarse en las importaciones. Su visión ha sido la recaudación como prioridad aunque con ello frene la agropecuaria con cargas excesivas. Para Leonel, el progreso se basa en eufemismos: la brecha digital, la sociedad del conocimiento, la reingeniería financiera, los leds, softwares y microchips; en vez de arroz, habichuelas, pollo, leche, ajo, cebolla o plátanos; rubros de producción nacional que, sin embargo, son importados en gran medida.

A todo esto se suma la preocupante información de la Quisqueya Foundation de Massachussets, que establece tras una encuesta, que las remesas de los dominicanos ausentes en los E.U. se reducirá en el 22% en el presente año, es decir, que el monto se reducirá en 987 millones de dólares, pues el volumen de remesas ascenderá a 2,200 millones cuando la tendencia era que llegara a los 3,187.

El dato complicaría la situación de la balanza de pagos, tras la debacle de las zonas francas y las cargas al sector turístico muy competido.

El escollo que se le ha presentado a Leonel en medio de las elecciones, es que la estrategia de "percepción inducida" para hacer creer en un falso progreso y modernidad, termina disipándose y entonces hay que enfrentar la realidad sin saberla manejar porque la costumbre era evadirla bajo el glamoroso barniz de la publicidad oficial.

Lo real, para enfrentar una crisis inflacionaria que se ha colocado como una daga en la garganta reeleccionista, fue planteado con claridad por el ingeniero eduardo estrella: estímulo a la producción, reducción de impuestos y recortes de gastos. Pero a Leonel Fernández le resulta imposible implementar ese plan.

LA PRODUCCIÓN

Aumentar la producción no es de efecto inmediato, sino un proceso de tiempo que implica eliminar las cargas fiscales que pesan sobre el campo; y es más que obvio que el gobierno prefiere tener dinero a montones para subsidiarlo todo, y no es posible desmontar los subsidios de golpe y porrazo sin desatar la "furia" social.

En cuanto al recorte de gastos, no se puede esperar eso de Leonel quien ha demostrado ser psico-rígido en ese sentido. Además, el mandatario no puede prescindir de la hipertrofiada burocracia oficial de composición clientelista y buscadores de prebendas que abarrotan las alturas del poder, pues necesita la mayor matrícula posible de aduladores en la discusión de la reforma Constitucional que promueve a los fines de imponer la reelección perpetua. Tampoco luce inclinado a recortar el gasto de la publicidad oficial, porque este es el instrumento para controlar a la prensa, ya sea para que continúe la autocensura de los medios o de mantener las "bocinas" que defiendan sus políticas e imagen de redentor nacional.

El último boletín, si favorece a Leonel, es el anuncio de nuevas cargas impositivas para continuar con el modelo clientelista de anarquía institucional.

El presagio del último boletín también es de inestabilidad política, social e ingobernabilidad. Por un lado los partidos políticos resentidos con la tramposa victoria reeleccionista, radicalizarán su oposición, mientras la población rechazará otra reforma fiscal reaccionando abiertamente contra la inflación galopante... a menos que, después del último boletín, nos resignemos a ser un pueblo castrado.