Diplomacia a la española: La Madre Patria nos trata como hijos de puta
Tenemos un amigo que fue a la embajada de España en Santo Domingo procurando una visa y lo trataron peor que a un perro. Contrario a lo que esperaba él, dado los lazos sanguíneos y culturales que nos unen a los ibéricos, el personal femenino de esa sede diplomática lo maltrató con alevosía y ensañamiento. No es el primer caso que escuchamos de malos tratos en la embajada del país europeo y, la verdad, no lo entendemos. Todo lo que España ha obtenido de nosotros es ganancia. Llegaron a estas tierras, no solo despojaron a los infelices aborígenes de cuanto tenían, sino que además les quitaron la libertad y la vida. De este continente sacaron la riqueza que los convirtió en una nación de respeto en el mundo y posteriormente no hemos hecho otra cosa que celebrarlos, aplaudirlos y ayudarlos. Incluso gente nuestra fue a morir allá durante la guerra civil.
¿Visas para qué?
Hoy España vuelve a levantar cabeza y, sobre todo, se ha hecho un objetivo deseado para la migración pues su visa sirve para la totalidad de la Comunidad Económica Europea. Y nosotros seguimos resolviéndoles los problemas que nadie les resuelve. Seguimos enviándoles mano de obra barata, gente joven que viaja para remozar la envejeciente sociedad española y hacer los trabajos que ellos no quieren hacer. ¿Y todavía nos maltratan? Una cosa queda clara. Para los funcionarios de la altanera sede diplomática ibérica somos ciudadanos de segunda, como fueron ciudadanos de segunda los aborígenes que los llenaron de oro y los hicieron poderosos después de 1492. Pues, así como Cristóbal Colón no necesitó visa para venir a "descubrirnos" sin que nadie se lo pidiera y tampoco se les niega hoy a los miles de españoles que, por las más diversas razones, viajan a la República Dominicana, así mismo deberían de exonerarnos las visas para viajar a la antigua metrópolis, a ver si de ese modo terminan de pagarnos lo mucho que nos deben.