Cada vez que finaliza la pelota el Estadio Quisqueya se convierte en una mina de aluminio para los niños de la calle que roban para vivir.
Cada vez que finaliza la pelota el Estadio Quisqueya se convierte en una mina de aluminio para los niños de la calle que roban para vivir
A pesar de que el Estadio Quisqueya cuenta con la seguridad de un destacamento militar, los niños desmantelan los bleachers para luego vender el aluminio sin que las autoridades correspondientes se den por enteradas.
"No recuerdo desde cuando trabajo". Con apenas ocho años, Alexis nunca ha asistido a la escuela. Sale de su casa en horas de la mañana para trabajar como limpiabotas, abrigando la esperanza de ayudar a su madre embarazada, abandonada por su padre.
Desde hace nueve meses, junto con sus amigos del barrio, consigue dinero vendiendo metales. -Es un trabajo más fácil que recorrer las calles y suplicarle a la gente para que limpie sus zapatos para solo recibir unos pocos pesos-.
El Estadio Quisqueya es la mina donde estos chicos acostumbran buscar su "oro". Desde lejos se les ve jugando un rato en la arena arrastrando un pedazo de madera vieja como si fuera un carro de carreras. Sus risas retumban a lo lejos y se disipan despacio, cuando sigilosamente uno por uno desaparecen de la vista de todos dirigiéndose a saltar la verja del right o del left field.
Con suma destreza sus pequeñas manos desprenden los metales de los "bleachers" que encuentran a sus pasos.
"El aluminio se vende bien por la iglesia de Cristo Rey", asegura Alexis con mirada perdida, minutos después de apoderarse de su botín.
La poca seguridad en el Estadio Quisqueya
En el sector de Cristo Rey la compra general de aluminio y cobre es a 80.00 pesos la libra; y de hierro a 5.50 pesos.
"Hay día que vendo $500.00 pesos", asegura.
Sin embargo, robar no parece una tarea fácil para estos niños que deben cruzar varias paredes para lograr su objetivo, de ser vistos, corren despavoridos con los metales lanzando piedras y botellas a quienes les impidan abandonar el estadio.
José Paula, instructor de la escuela de choferes Bienvo, presenció en una oportunidad cómo estos chicos después de abandonar el Estadio Quisqueya, vaciaron fundas de basura en el pavimento para esconder los metales en ellas.
"Esos niños son expertos en robos, yo mismo no les digo nada porque son agresivos y les tengo miedo".
En un recorrido a las dos de la tarde minutos después de presenciar el hurto de los menores, esta reportera pudo comprobar que a plena luz del día se viola la seguridad del Estadio Quisqueya con mucha facilidad, debido al estado deplorable de las puertas laterales de la calle San Cristóbal.
La seguridad del Estadio Quisqueya está al servicio del coronel Sosa quién desconocía la situación.
"Desconozco la situación, no me han informado de nada"
Aseguró que ha instruido a los militares para que realicen rondas consecutivas por todas las puertas del estadio y supervisen los asientos rigurosamente en cada turno.
La ley en los niños en situación de calles
Pero para el risueño Alexis, vender metales no es un delito, asegurando que seguirá violando la seguridad del estadio porque con ello ayuda a su madre.
Según el psicólogo Wilfredo Mora, esta conducta debe ser corregida por una persona que le demuestre control y le haga ver su error.
"Estos niños viven como adultos a temprana edad, manejan mucha información y su comportamiento no corresponde a su edad, necesitan corrección severa pero sin violencia".
En materia legal, la ley 136-03 establece que estos niños no pueden ser sometidos a la justicia y que el Estado debe crear los programas adecuados para rescatarlos.
En ese sentido desde sus elegantes instalaciones Conani ha elaborado los "Lineamientos de política de protección integral de los niños, niñas y adolescentes en situación de calle 2007-2012" desde el pasado 23 de noviembre del 2007.
Según Alberto Padilla, quien ocupa el cargo de gerente de política, con estos lineamientos se combatirá la deserción escolar, se fortalecerán y ampliarán los programas de ONG, se extenderá la tarjeta solidaridad y se incluirán a las familias con niños en la calle préstamos de desarrollo social.
Una política de "ensueño" que cuenta con un presupuesto aproximado de 3 millones de pesos al año que beneficiaría a los menores que se integren a las instituciones y ONG que desarrollan programas de rescate tales como: Aldeas Infantiles S.O.S, Acción Callejera, Catholic Releaf Services/RD, Coalición de ONGs de Infancia, Consejo Nacional de Drogas, Hogar Renacer, Niños del Camino, Organización Internacional del Trabajo/IPEC; Muchachos y Muchachas con Don Bosco, Servicio Jesuita a Refugiados y Visión Mundial.
Hasta el momento Conani no ha recibido reportes de que esta política haya beneficiado a nuevos menores, situación que lo atribuyen al hecho de que el lanzamiento de los lineamientos tiene poco tiempo.
Lo cierto es, que en las calles estos chicos son el terror de los transeúntes por su reacción agresiva en caso de ser corregidos.
Usted puede cooperar para que estos chicos sean instruidos en el camino de la honradez. En caso de ver en su sector a menores cometiendo actos que infrinjan la ley, comuníquese con la magistrada Marisol Tobar en la Procuraduría General de la República al 809-533-3522 o llame a Conani al 809-567-2233. Recuerde que ellos serán los protagonistas del mañana.