Hipólito lo dijo en Salcedo. Dijo que en el país hay una bomba de tiempo, cuya explosión será terrible, mucho más violenta que la producida con la quiebra del Baninter.
Hipólito lo dijo en Salcedo. Dijo que en el país hay una bomba de tiempo, cuya explosión será terrible, mucho más violenta que la producida con la quiebra del Baninter. La declaración no puede sino producir asombro. Primero porque, honestamente, nada indica que Leonel Fernández tenga una bomba entre manos o que en el país haya un proceso de esa magnitud en curso; segundo, porque la propia coyuntura electoral crea un contexto de duda para todas las opiniones sensacionalistas que salgan de los partidos en pugna. Ahora, si a alguien no le luce salir con algo así a esta hora es precisamente a Hipólito Mejía.
Dice un refrán: el que tiene techo de vidrio, no le tira piedras al vecino. Hipólito debería de mirar a su techo de vidrio primero, antes de ponerse a tirar piedras. Su condición de ex presidente lo obliga a conservar cierta ética a la hora de referirse a otro presidente, pero además su desastrosa ejecutoria es en este momento el escollo más violento que debe enfrentar Miguel Vargas en su campaña. Referirse al problema de Baninter, algo en lo que Hipólito tuvo una responsabilidad indudable, no le luce al ex mandatario del PRD, y menos venir a echarle a Leonel parte del lodo que solo a él corresponde. Aquí estaría bien recordar otro refrán: el que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.