A través de la historia grandes pensadores filosóficos, inmersos en profundos estudios acerca de la personalidad, han tratado de explicar el comportamiento humano, muchas veces sin tomar el cuenta la idiosincrasia que puede influir en el mismo, en un momento determinado.
A través de la historia grandes pensadores filosóficos, inmersos en profundos estudios acerca de la personalidad, han tratado de explicar el comportamiento humano, muchas veces sin tomar el cuenta la idiosincrasia que puede influir en el mismo, en un momento determinado.
En la República Dominicana no hemos tenido a grandes tratadistas pero sí a personas que por su sabiduría han aportado conclusiones importante acerca de nuestra forma de actuar y de pensar. No somos diferentes al resto del mundo, pero actuamos diferentes y pensamos diferente.
Aquí se rompen todos los cánones.
Uno de los aspectos más socorridos, en cuanto a política se refiere, es el de la confianza, la realidad, el optimismo y el pesimismo.
Se es optimista en la medida en que usted tiene fe en que la situación esta buena y va a mejorar, claro, sin explicar primero que su bienestar económico está por encima de la media y que todo el que atente contra ese bienestar no es su amigo.
Se es pesimista en la medida en que usted no confía en los que manejan la situación imperante, quiere un cambio, pero el medio que le rodea, y que no piensa como usted, porque estar en contra de lo que ellos piensan, y ese cambio podría muy bien afectar sus intereses particulares y hasta el de la familia.
Optimistas
Otro de los aspectos es el de la realidad. Esos optimistas tratarán a todas luces de que usted niegue lo que salta a la vista y siempre encontrarán razones "justificadas" para hacerles ver que usted lo que trata de profesar es el pesimismo. Los que gobiernan son optimistas, los de oposición son pesimistas y lo creen como un axioma.
Nunca dejarán de encararlos con el famoso ejemplo del vaso medio lleno y el vaso medio vacío y llegan hasta a decir que depende de cómo usted lo vea.
Sin hacer uso de cierta semántica filosófica queremos concluir diciendo que si el vaso está medio vacío es porque alguien le sacó el agua en su provecho y si está medio lleno es porque alguien no tomó la decisión correcta de llenarlo completo para que otros pudieran mitigar su sed.