Si en el gobierno existen funcionarios que creen en la mala suerte, aunque no lo manifiesten públicamente, deben sentirse preocupados, por los resultados de algunas acciones que se han iniciado desde los poderes del Estado que controla el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Si en el gobierno existen funcionarios que creen en la mala suerte, aunque no lo manifiesten públicamente, deben sentirse preocupados, por los resultados de algunas acciones que se han iniciado desde los poderes del Estado que controla el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Esas pifias se han producido, aun cuando sus ejecutores tomaron las medidas lo hicieron con la mejor de la buena fe, pensando en el beneficio de la mayoría del pueblo dominicano.
Un ejemplo de ello fue la compra de los motores Harley-Davison, o el préstamo con la Sun Land, para dotar con tecnología de punta a la Policía Nacional, dispuesta por el secretario de Interior y Policía, Franklin Almeyda Rancier.
De la primera medida, las críticas recibidas no pudieron ser más contundentes de manera casi unánime de todos los sectores, porque no eran las más adecuadas para cumplir el objetivo buscado: perseguir la delincuencia en los callejones de barrios marginados. La realidad así lo ha demostrado.
En cuanto al préstamo, hasta el propio jefe policial de entonces, teniente general Bernardo Santana Páez, declaró que nunca se le consultó para la compra de computadoras que serían instaladas en las unidades motorizadas de la institución.
Pero el caso que más debe preocupar al oficialismo es la ausencia del indiscutible "armador" del equipo gubernamental: Danilo Medina, quien poco antes de presentar sus aspiraciones a ser el candidato presidencial del PLD, dejó la deseada posición de secretario de Estado de la Presidencia.
Luego de ese paso, han sido muchos los traspiés que ha tenido la actual administración, a lo que se atribuyen casi todos los problemas administrativos que se han presentado.
Es decir, se tiene la convicción de que el trabajo de Danilo Medina era indispensable en una campaña electoral peledeísta y la recién pasada tormenta Noel, lo que ha sido interpretado como que Medina era el eje principal para transmitir y resolver problemas como esos desde la Secretaría Administrativa.
Por suerte para el Gobierno, la oposición no cuenta con la fuerza necesaria para preocuparle, aunque de repente se ha presentado otro inconveniente: la enfermedad del gran conciliador y servidor incorrupto Miguel Cocco, quien desde la Dirección de Aduanas resultaba, junto a Danilo, la combinación perfecta, tanto en lo político como en la solución de problemas administrativos.
Fue así como al salir Danilo, "Coquito", como le llaman sus íntimos a Miguel, multiplicó sus esfuerzos, porque hubo de cargar con parte de la responsabilidad de este.
Así las cosas, con la enfermedad que afecta en estos momentos de Miguel, se da por seguro que no podrá continuar el ritmo de trabajo que ha tenido durante los últimos años.
Con este panorama, la solución de los problemas que afectan el país a raíz de la catástrofe de Noel, el presidente Fernández carece de las personas consideradas adecuadas para ayudar a resolverlos, ya que con él no están ni Miguel Cocco ni Danilo Medina.
Lo peor de todo es que se teme que estos importantes dirigentes del PLD tampoco se sumen a la campaña que ha de desarrollar el mandatario en busca de su reelección, lo que indudablemente significa un duro golpe, por lo que está en veremos cómo se manejará Leonel con estos dos indiscutibles golpes.